Vivía este pillino
dentro de una vitrina,
dentro de una vitrina,
no era el único inquilino,
sí el dueño de su esquina.
Lo fabricaron en China
en el año del Dragón,
a una linda chiquitina,
le robó el corazón.
Lava su trenza muy larga
con burbujas de jabón,
camisa de anchas mangas,
de raso, su cinturón.
La dueña de este chinito
un buen día enfermó,
guardaron al muñequito
en el fondo de un cajón.
Ya no se peina su trenza,
se le rompe el cinturón,
su camisa le avergüenza,
un ratón le asustó.
Su tristeza rompe el viento,
se le ha olvidado reír,
y en el último aliento,
Grita:
“¡Quiero salir y salir!”
De pronto una maestra
llega a ordenar el armario,
sabe cantar, hace muestras,
tiene por nombre, Rosario.
Le ha vuelto a peinar su trenza,
le ha planchado el pantalón,
ya nunca se avergüenza,
y brilla en el salón.

























