Ha ido al oculista,
le lagrimea el ojo,
tenemos cuatro gafitas,
una es de color rojo.
El doctor le ha recetado
que las use cada día,
su madre las ha comprado
muy cerca de la Gran Vía.
Cuando hace los dibujos
le aprietan en la nariz,
los lápices son los mismos,
no se salen del perfil.
Ahora ve todas las rectas,
ya no hace garabatos,
reconoce las tarjetas
y ha pintado su retrato.
Son redondos los cristales
tan redondos como el sol,
se sonríen los chavales,
estrellas alrededor.
"La O son los ojos
que brillan al sol,
las gafas brillantes
que Pepo compró".





Eso se llama elevar a la categoría de lo normal y lo cotidiano, quitándole hierro y valorando lo positivo, algo que en otros tiempos podría ser hasta traumático para un niño: el hecho de tener que llevar gafas.
ResponderSuprimir¡Qué diferente de aquel otro recibimiento cuando los compañeros te saludaban con el consabido "gafotas, cuatro ojos, capitán de los piojos" o aquel "gafudo, lupas, cuatro ojos y no ve"!
Eso que ganan los chavales de ahora.
Un saludo.
Eres maestrilla tan cariñosa que con cualquier cosa haces que todo sea alegre, menos mal que ahora a los niños les gustan las gafas, hay tropecientos modelos tan bonicos que hasta presumen de su defecto...y con canciones así todos querran llevarlas...
ResponderSuprimirComo siempre deliciosas palabras.
Besicos
Hola Rosario:
ResponderSuprimirQue graciosos están con sus gafitas.
Es tan importante.
Fíjate que si de pequeña me hubieran puesto gafas, hubiera aprendido antes a coser, pues no terminaba nunca de enhebrarr la aguja.
Un abrazo, Montserrat
Ay, si a mi me hubieran ensalzado cuando me pusieron las mías, o simplemente cuando no veía... que manera más linda tienes de hacer de unas simples gafás poesía. Una maravilla Rosario. Un abrazo.
ResponderSuprimirEres tan tierna. De pequeña quería llevar gafas, por lo visto los cielos me escucharon y desde bien pequeñitos mis hijos las llevaron. Bs.
ResponderSuprimirmuy guapos tus niños
ResponderSuprimirbesos
tienes un don especial
ResponderSuprimirGracioso y dulce tu poema, que lindos los niños, al principio les gusta la novedad de las gafas pero luego se cansan de ellas, lógico
ResponderSuprimirbsss
Rosario,en cada poema te haces niña,miras a través de ellos,sientes,pintas y juegas...Tocas la magia de su alma y la haces letras...Y ES UNA GOZADA LEERTE AMIGA,PORQUE SENTIMOS LA INOCENCIA,LA BELLEZA Y LA SABIDURÍA...!
ResponderSuprimirMi felicitación y mi abrazo grande por tu labor de maestra y escritora.
SE FELIZ SIEMPRE AMIGA,TE LO MERECES.
M.Jesús
Acudo para agradecerte el comentario de mi blog Libre. Será estupendo que me sigas.
ResponderSuprimirEn esta casa los versos "infantiles", son un remanso de ternura y paz con estos niños...
Tu librillo tambien lo seguiré. Recibe mi saludo.
Pero qué bonito Rosario, y encima, hecho poesía. Me ha encantado. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade cruz Arbórea. http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/
ResponderSuprimirPreciosa entrada...tus versos...las fotos...y como siempre esa ternura, paz, inocencia...maravillosas que desprende el blog.
ResponderSuprimirUn beso,amiga.
Hola Rosario.
ResponderSuprimirEl tema de los anteojos por primera vez en los niños, todo un tema.
La aceptación y demás.
Con una poesía como la tuya, es más fácil.
Abrazos, querida Rosario
Me gusta tu manera dulce de decir las cosas.
ResponderSuprimirbesos
Tus niños o sus padres ¿ven estas páginas? porque sería una pena que se las estuvieran perdiendo. Una puesta en escena encantadora.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Y la O, esa hermosa O, querida Rosario, es tu corazón que late con calor para ofrecernos estas simpáticas rimas y hacer felices a los peques...
ResponderSuprimirUn tierno abrazo.
Muy bonito, me encanta leerte.
ResponderSuprimirBesitos
Hola Rosario: que linda entrada, están muy graciosos con su gafas.
ResponderSuprimirUn abrazo.